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Belleza y cuerpo de antaño: los orígenes de la cosmética en el mundo antiguo

Belleza y cuerpo de antaño: los orígenes de la cosmética en el mundo antiguo

Los cosméticos pueden definirse como "sustancias que se colocan en el rostro o el cuerpo y que tienen como objetivo mejorar su apariencia". El deseo de mejorar la apariencia de uno es algo que parece ser inherentemente humano y se puede lograr de varias maneras. Hoy se sabe, por ejemplo, que durante la Prehistoria se utilizaron adornos como collares y brazaletes, ya que se han encontrado como ajuar funerario en entierros de ese período.

Otra forma de mejorarse es, por supuesto, la aplicación de cosméticos. Este artículo se centrará principalmente en el antiguo Egipto, donde se cree que se utilizaron por primera vez los cosméticos. Sin embargo, también se analizará brevemente el uso de cosméticos en otras partes del mundo antiguo.

Aceites para proteger y perfumar

Se cree que la primera evidencia conocida del uso de cosméticos por parte de seres humanos proviene de la antigua civilización egipcia. Por lo tanto, se ha especulado comúnmente que los cosméticos se usaron por primera vez en el antiguo Egipto (otros han sugerido que el ocre rojo es evidencia de que el uso de cosméticos comenzó mucho antes, es decir, durante la Edad de Piedra Media africana).

Busto de Nefertiti con delineador de ojos aplicado ~ 1320 aC (~ 3300 años atrás). ( CC BY-SA 3.0 )

Algunas fuentes dicen que la evidencia más temprana disponible para la aplicación de cosméticos por los antiguos egipcios proviene del 10000 aC (alrededor del período Neolítico). Durante este período, se afirma, se descubrieron las capacidades curativas del aceite perfumado.

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Estos aceites fueron utilizados por los antiguos egipcios “para limpiar y suavizar la piel y enmascarar el olor corporal”, así como para protegerlos del aire caliente. De hecho, se han encontrado recipientes utilizados para almacenar los aceites, aunque los más conocidos son quizás del período faraónico.

Ojos pintados de Kohl

Los antiguos egipcios también eran famosos por el uso de kohl, que estaba hecho de "una mezcla de metal, plomo, cobre, ceniza y almendras quemadas". Esta sustancia se aplicó a los ojos con un palito. Kohl se aplicó generalmente en los párpados superior e inferior. Además, también se trazó con kohl una línea que se extiende desde el rabillo del ojo hasta el costado de la cara.

Contenedor de kohl del Antiguo Egipto de la XVIII Dinastía inscrito para la reina Tiye (1410-1372 a. C.).

Además de sus poderes protectores mágicos percibidos, el kohl también ayudó a los antiguos egipcios a desviar el duro sol del desierto. Además, investigaciones científicas recientes han demostrado que el kohl eliminó las bacterias dañinas, protegiendo así a los antiguos egipcios de enfermedades oculares infecciosas. Sin embargo, cabe señalar que el plomo en el kohl podría haber sido dañino para el cuerpo.

Mujeres del antiguo Egipto con kohl, de un mural de una tumba en Tebas (1420-1375 a. C.).

En el antiguo Egipto, los cosméticos eran utilizados no solo por mujeres, sino también por hombres. Además, los cosméticos fueron utilizados no solo por ciertas clases sociales, sino por toda la sociedad egipcia antigua. En cierto modo, la cosmética fue más allá de la necesidad de mejorar la apariencia y se convirtió en una parte esencial de la vida. Por ejemplo, para aquellos que podían permitírselo, había cosmetólogos profesionales, los "pintores de caras", de alquiler. Así, para estos "pintores de caras", la cosmética era un medio para ganarse la vida. La importancia de los cosméticos como parte integrante de la vida se extiende incluso al más allá. Cuando uno se presenta ante los dioses durante el "Juicio de los muertos", tiene que dar la impresión correcta vistiendo la ropa adecuada y maquillada correctamente.

Cosméticos en otras culturas antiguas

Mientras que en el antiguo Egipto se utilizaban cosméticos como los aceites perfumados y el kohl, en diferentes partes del mundo antiguo se utilizaban otros tipos de cosméticos. En la antigua China, por ejemplo, la gente comenzó a mancharse las uñas con una mezcla de goma arábiga, gelatina, cera de abejas y huevo alrededor del 3000 a. C. A diferencia de los antiguos egipcios, esta práctica sirvió para diferenciar las distintas clases sociales. Durante la dinastía Zhou, por ejemplo, las uñas de los miembros de la realeza estaban teñidas de oro y plata. Las clases más bajas, por otro lado, no podían usar colores brillantes para teñirse las uñas. Otra práctica cosmética utilizada por los antiguos chinos era el uso de polvo de arroz para pintar sus rostros de blanco.

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El deseo de una tez más clara, sin embargo, no se limitó a los chinos. Se dice que los antiguos japoneses y los antiguos griegos también se habían pintado la cara de blanco. Mientras que el primero usaba arroz en polvo, el segundo usaba plomo blanco. Hasta cierto punto, esto revela los rasgos que las personas de estas sociedades consideraban deseables y bellos.

Un intérprete de la ópera de Beijing con maquillaje escénico tradicional. (CC BY 2.0 )

Usos no convencionales de los cosméticos

Por último, los cosméticos se han utilizado de formas menos convencionales. Cuando se dice que se pueden aplicar cosméticos para mejorar la imagen, se puede preguntar "¿Para qué ocasión?" En los ejemplos anteriores, la cosmética se aplicó en situaciones cotidianas, mundanas o durante situaciones sociales en las que uno tiene que dejar una impresión.

1889 pintura Mujer en su baño de Henri de Toulouse-Lautrec.

Sin embargo, se pueden utilizar cosméticos, por ejemplo, para impresionar y mejorar la imagen frente a un enemigo. En Julio César Las guerras galas , la descripción que hace el dictador romano de los británicos ha influido enormemente en la forma en que se percibe a los guerreros celtas en la imaginación popular, siendo su piel teñida de azul la característica más destacada,

"Todos los británicos, de hecho, se tiñen con madera, lo que ocasiona un color azulado y, por lo tanto, tiene un aspecto más terrible en la lucha".

Imagen de portada: una foto de una mujer egipcia aplicándose kohl en los ojos. Fuente de la foto: Mundo de la cosmetología


Historia y hechos de la cosmética

Con más de 10 mil años de experiencia, químicos, cosmetólogos, diseñadores de moda, líderes religiosos y gobiernos tuvieron un impacto increíble en el mundo de la cosmética. Debido a que está en la naturaleza humana luchar siempre por la perfección y las nuevas formas de expresarnos, la cosmética jugó un papel realmente importante en nuestros avances desde la civilización antigua hasta la forma de vida moderna. Los cosméticos nos ayudaron a cambiar nuestra apariencia, arreglar los cuerpos en tiempos de enfermedad y nos permitieron expresar nuestra religión y creencias.

Todo eso comenzó hace unos 12 mil años cuando los antiguos egipcios descubrieron las capacidades curativas de los aceites perfumados. A partir de ese momento, su industria cosmética subió más y más hasta el punto en que se convirtió en una parte importante de su religión. Los dioses fueron honrados por toda la población con un gran uso de cosméticos, casi todos usaron aceites, delineadores de ojos y productos similares para mejorar su apariencia. Aunque algunos de sus ingredientes eran venenosos, el atractivo de los cosméticos no disminuyó. Sin embargo, cuando los cosméticos encontraron su camino fuera de Egipto, encontraron resistencia en Grecia y Roma. El cosmético alcanzó una gran popularidad, pero muchos lo consideraban extravagante e innecesario. En Roma, hubo un período en el que las mujeres no se consideraban hermosas si no usaban cosméticos. Esto llevó a la inflación de los precios, y pocas mujeres ricas lograron apostar grandes fortunas en costosos cosméticos de India y Medio Oriente. Para combatir esta epidemia, el Senado romano declaró la ley (de corta duración) que impedía las exhibiciones públicas de productos cosméticos y ropa femenina extravagante en todas las ciudades de la República Romana. En las otras civilizaciones, los cosméticos también recibieron un trato duro similar de vez en cuando. En China, por ejemplo, la gente común era ejecutada si se les sorprendía usando esmalte de uñas en público (ese era solo el privilegio de los ricos), y en Japón, a las mujeres nobles se les prohibía caminar en público sin un tratamiento cosmético de cuerpo completo.

La Edad Oscura europea fue la época en la que los cosméticos casi desaparecieron del conocimiento público. Debido a la tradición de las prostitutas de usar cantidades excesivas de cosméticos para ocultar su edad y exagerar su belleza, durante mucho tiempo los cosméticos fueron abandonados por completo por la mayoría de la población europea. Los reyes y las reinas hicieron declaraciones públicas de que usar cosméticos no era decente, los funcionarios de la Iglesia difundieron la creencia de que los cosméticos solo los usan los paganos y los adoradores de Satanás, y durante mucho tiempo solo los actores de teatro pudieron usarlos, pero solo durante sus actuaciones.


Una historia de los ingredientes cosméticos y su evolución.

Vivimos en una época en la que la innovación cosmética avanza más rápido que nunca. La vertiginosa variedad de nuevos conceptos de productos, formulaciones, texturas y colores está contribuyendo a los cambiantes rituales de belleza de los consumidores y creando un mercado vibrante. Es fácil dejarse llevar por el gran volumen de lanzamiento de nuevos productos, pero ¿es nuestro entusiasmo por los cosméticos realmente tan diferente al de nuestros antepasados?

Los cosméticos se han utilizado para hacer una declaración muy personal y visual desde la época del Antiguo Egipto. Se utilizaron aceites y ungüentos perfumados para limpiar y suavizar la piel y enmascarar el olor corporal. Las mujeres usaban mineral de plomo y minerales de cobre como maquillaje, que se aplicaban en la cara para dar color y definición. Kohl elaborado con almendras quemadas, cobre oxidado, minerales de cobre, plomo, ceniza y ocre se utilizó para definir los ojos en la icónica forma de almendra que se ve en máscaras y esculturas. Uno de los mejores ejemplos es Nefertiti, la esposa del faraón egipcio Akhenaton.

A las mujeres griegas antiguas también les gustaba pintarse la cara con albayalde y moras trituradas como colorete. Al igual que hoy, estaba de moda acentuar las cejas, pero en lugar de teñirlas, se colocaban cejas postizas de pelo de buey.

Los romanos trataban sus manchas y espinillas con harina de cebada y mantequilla, mientras se pintaban las uñas con sangre. Los baños de barro eran populares y algunos romanos se tiñeron el pelo de rubio.

En el Lejano Oriente, las clases sociales más altas de China adoptaron la práctica de colorear sus uñas, usando goma arábiga, gelatina, huevo y cera de abejas. El oro, la plata, el negro y el rojo se utilizaron para denotar el estatus social.

Todo es justo

La moda de una tez pálida se remonta a la Inglaterra isabelina, cuando las mujeres de la alta sociedad usaban clara de huevo en la cara. Italia y Francia surgieron como centros de fabricación de cosméticos, produciendo polvos faciales hechos de plomo y, a veces, de arsénico. La reina Isabel I era una gran usuaria del plomo blanco, que usaba con la creencia de que la hacía parecer más joven. En 1800, el óxido de zinc reemplazó a estas mezclas letales, que se creía que causaban temblores faciales, parálisis muscular e incluso la muerte.

Incluso hoy en día, en muchas regiones del mundo, un cutis radiante y claro se asocia con la belleza y la juventud. En Asia, África y América Latina, especialmente, las mujeres buscan iluminar su piel. Dermawhite WF de BASF satisface este deseo de un cutis más brillante. Con un efecto aclarador de la piel tres veces mayor que el del ácido kójico, un ingrediente activo de uso común y conocido en el mercado de aclaradores tópicos de la piel, ayuda a aclarar la tez después de dos semanas de uso.

Mira a los labios

La gente solía colorear sus labios con tintes pigmentados, joyas semipreciosas trituradas, cera de abejas, mantequilla, aceite de oliva e incluso insectos triturados. Pero, desafortunadamente, las fórmulas durarían solo unas horas antes de volverse rancias.

La primera barra de labios fabricada comercialmente apareció en 1884, vendida por perfumistas parisinos en tubos de papel, envueltos en papel de seda o en botes pequeños. El lápiz labial como lo conocemos fue inventado por James Bruce Jr de Nashville, Tennessee, quien patentó el primer tubo giratorio hacia arriba en 1923. Rouge Baiser, el primer lápiz labial 'a prueba de besos', fue creado por el químico francés Paul Baudecroux en 1927. Este fue seguida por la invención de Max Factor del brillo de labios para las actrices de Hollywood en la década de 1930.

Desde entonces, ha habido muchas innovaciones en los lápices labiales, y los lápices labiales de hoy vienen en una gran variedad de colores, texturas y acabados, incluida la adición de ingredientes como el polímero multifuncional de BASF.

Cosmedia DC para dejar los labios suaves y sedosos. Para ayudar a las empresas de cosméticos a establecer nuevas tendencias de color, las gamas Reflecks MultiDimensions y MultiReflections de BASF utilizan la última tecnología de pigmentos para crear un efecto de brillo dramático y una dimensionalidad visual, y hacer posible los llamativos efectos de viaje de color.

La evolución del cuidado solar

El óxido de zinc, un bloqueador solar físico, se ha utilizado durante siglos para evitar que la piel se vuelva marrón. Sin embargo, solo en la década de 1920 lucir un bronceado se consideraba a la vez de moda y saludable, y Coco Chanel fue la primera celebridad en popularizar el look bronceado. Esta tendencia impulsó el desarrollo de los primeros productos de protección solar de marcas famosas, como Ambre Solaire, Piz Buin y Coppertone. Sin embargo, el protector solar estaba lejos de ser visto como una necesidad en ese entonces.

Desde la década de 1980, los viajes aéreos asequibles a destinos de vacaciones soleados han transformado el estilo de vida y los hábitos y aspiraciones de ocio de las personas. La ciencia ha revelado más sobre los peligros de tomar el sol sin protección, lo que ha llevado al avance de la tecnología de protección solar y al avance hacia filtros ultravioleta de pantalla ancha más efectivos. Hoy en día, los filtros UV eficaces son cada vez más importantes. Según las estadísticas de la Skin Cancer Foundation, uno de cada cinco ciudadanos estadounidenses desarrollará cáncer de piel a lo largo de su vida. La mayor incidencia de cáncer de piel se está produciendo en Australia, donde las tasas anuales de melanoma maligno son diez y más de 20 veces superiores a las tasas de Europa para mujeres y hombres, respectivamente.

Con los filtros UV de amplio espectro de BASF, como los de las gamas Tinosorb y Uvinul, es posible lograr un rendimiento cercano a la protección UVB / UVA uniforme: la llamada "homeostasis espectral". Los productos de protección solar más innovadores proporcionan una sensación ligera y seca después de la aplicación. Presentan lo sensorial asociado con los productos para el cuidado de la piel, como las lociones corporales, pero aún brindan la mayor protección contra los rayos UV.

Cuidado del cabello y peinado amp

Antes de la llegada de los champús y acondicionadores, el lavado frecuente del cabello estaba mal visto y se consideraba malo para la condición del cabello. Se recomendaba el jabón blanco de Castilla o el jabón de alquitrán para lavar el cabello una vez al mes, o incluso una vez cada dos meses. Los primeros champús líquidos se desarrollaron en 1927, pero no fue hasta 1970 que se introdujeron los acondicionadores que se aclaran. En la década de 1950, las modas para el cabello para hombres y mujeres se volvieron más esculpidas, lo que llevó al desarrollo de aerosoles fijadores, aceites y cremas para el cabello. Los productos de peinado de hoy han proliferado en una amplia gama de formatos y texturas, diseñados para permitir que los consumidores más exigentes creen su estilo individual.

Sin embargo, no son solo los formatos y texturas los que se han multiplicado. Los fabricantes también tienen una opción mucho más amplia cuando se trata de elegir los recursos para los ingredientes que utilizan en sus formulaciones. Por ejemplo, muchos ingredientes esenciales ahora están disponibles como opciones de base natural. Un buen ejemplo es Plantaquat NC, un compuesto acondicionador compatible con el medio ambiente a base de lecitina. Ofrece una protección eficaz contra la rotura del cabello, reducción de las puntas abiertas y un perfil sensorial excepcional. Otro producto de peinado del cabello de BASF es Luviset One, un polímero de peinado innovador que es multifuncional y fácil de usar, aplicable para diferentes formatos de peinado, como geles, cremas y ceras. El polímero proporciona excelentes beneficios de peinado, alta resistencia a la humedad y fijación duradera con una película flexible no quebradiza, para un verdadero ingrediente todo en uno.

Una actuación pulida

Antes de 1800, las personas usaban una variedad de métodos para mantener limpios los dientes y las encías, blanquear los dientes y refrescar el aliento. Las primeras versiones de la pasta de dientes solían ser en polvo y contenían jabón, tiza, nuez de betel e incluso carbón molido para combatir el mal aliento. La producción en masa comenzó en la década de 1850, cuando Colgate introdujo su Crème Dentifrice en frascos, seguida en la década de 1890 por los tubos de pasta de dientes.

El portafolio de BASF cubre hoy una amplia gama de ingredientes para aplicaciones de cuidado bucal, como pasta de dientes y enjuague bucal. Comprende, por ejemplo, tensioactivos, solubilizantes y emulsionantes,

así como polímeros o ingredientes activos. Para los clientes europeos, BASF presenta ahora una cartera de productos consolidada junto con conceptos de formulación actualizados, como la formulación en gel de dientes de menta de lujo Pure Smile. Combina ingredientes limpiadores eficaces y suaves de BASF con la elegancia de los pigmentos de efecto plateado y brillante. Otra fórmula es el enjuague bucal Fresh & amp Care Everyday para encías saludables, que combina tensioactivos suaves y poco espumosos con los ingredientes bisabolol, pantenol y derivados de la vitamina E de BASF.

El futuro de la cosmética

A lo largo de la historia, los seres humanos siempre han expresado la necesidad de utilizar productos para la higiene, protección y adorno. Los cosméticos y artículos de tocador actuales pueden ser significativamente más sofisticados que las versiones anteriores, pero aún cumplen las mismas funciones.

Lo que está cambiando es la sociedad en la que vivimos ahora para el año 2050, la población mundial llegará a nueve mil millones de personas, y más de la mitad de ellas vivirán en ciudades. Las marcas de cosméticos deben comprender sus necesidades específicas mediante el desarrollo de productos de belleza que las mantengan saludables, aborden los problemas urbanos, como la contaminación, y los estilos de vida, incluidas las formas de desconectarse de vidas altamente presionadas.


Una breve historia del cuidado de la piel y los cosméticos amp. Parte 1: tiempos antiguos

Cuidado de la piel y cosméticos: entonces, ahora y en el futuro. Esta serie BFT comenzará por el principio y explorará el mundo antiguo primero. Las publicaciones posteriores discuten tiempos más actuales y concluyen con lo que se puede esperar en el futuro. Nuestra esperanza es educar y colocar los productos y la ciencia de hoy en una línea de tiempo y un contexto más amplios.

Al principio & # 8230

Aunque la historia escrita se remonta a solo seis milenios, la historia de la decoración y el cuidado de la piel es probablemente mucho más larga, tal vez tan larga como la humanidad misma. El uso de la decoración facial para llamar la atención o intimidar a los enemigos en la batalla son constantes culturales a lo largo de la historia. Buscar lo mejor para mejorar la posición social, denotar un rango superior en la sociedad o mejorar las posibilidades de emparejarse con los miembros más atractivos del sexo opuesto, también parecen ser preocupaciones atemporales. Ya sean comportamientos aprendidos o algo incrustado en nuestro código genético (probablemente junto al gen de la compra), existe una amplia evidencia que demuestra que el cuidado de la piel y los cosméticos llevan mucho tiempo con nosotros.

Las necesidades básicas de comida, ropa y refugio son aparentemente solo un poco más importantes que el colorete, el lápiz labial y el delineador de ojos. Después de todo, el espejo se inventó por una razón y enviar señales de socorro utilizando la luz solar reflejada no lo es. El registro muestra que los primeros espejos (después de reflejar superficies de agua todavía oscura) eran piedras de obsidiana pulida utilizadas en Anatolia (la actual Turquía) ya en el año 6000 a. C. Se han encontrado piedras pulidas similares en América y se remontan al año 2000 a. C. Los discos de cobre reflectantes se remontan al 4000 a. C. y el primer espejo de vidrio con respaldo metálico tiene 2000 años. Aparentemente, la gente se ha estado mirando a sí misma antes de la gran noche en la ciudad durante mucho, mucho tiempo.

Cosmetología egipcia

La primera evidencia arqueológica del uso de cosméticos es del Antiguo Egipto hace unos 6000 años. No solo era un aspecto importante de su cultura diaria, sino que estaba profundamente incorporado en sus tradiciones de momificación y entierro. Los arqueólogos han encontrado pequeños tarros de arcilla con maquillaje incluso en las tumbas más humildes. Sin embargo, tan importante como la belleza era para los egipcios, los cosméticos tenían otro propósito: protegerlos de los elementos, alejar los rayos del sol y repeler insectos. La aplicación de maquillaje también sirvió como ritual para honrar a sus dioses o diosas.

Los antiguos egipcios tenían una variedad de fórmulas de maquillaje. El mineral de metal, el cobre y las piedras semipreciosas se molieron en polvo para hacer sombras de ojos. Agregar agua, aceite o grasa animal ayudó a la adhesión y oscureció el color, lo que le dio al ojo un aspecto más dramático. Kohl, el delineador de ojos oscuro representado en estatuillas, pinturas y estuches de momias egipcias es una mezcla de plomo, cobre, almendras quemadas, hollín y otros ingredientes. .. Para labios, mejillas y uñas, se molió una arcilla llamada ocre rojo y se mezcló con agua. El maquillaje se almacenaba en frascos especiales que se guardaban en cajas especiales de maquillaje. Las mujeres llevaban sus cajas de maquillaje a las fiestas y las guardaban debajo de sus sillas. Los egipcios creían que el maquillaje podía alejar a los espíritus malignos y mejorar la vista, por lo que incluso los pobres usaban maquillaje para los ojos.

La henna es un tinte natural que todavía se utiliza para la decoración del cuerpo y la coloración del cabello. Proviene de un arbusto particular cuyas hojas secas trituradas crean un polvo rojo anaranjado intenso. Cuando se mezcla con agua se forma una pasta que es un tinte temporal que colorea la piel o el cabello durante varias semanas. Tanto las mujeres como los hombres también usaban henna para teñir sus labios de un rojo intenso. Los arqueólogos informan haber descubierto rastros de henna en las uñas de faraones momificados. Hoy en día, la henna se usa para decorar la piel de las novias en muchas culturas, sobre todo en la India.

Sin la FDA para garantizar la seguridad, los antiguos crearon productos utilizando materiales peligrosos como mercurio y plomo blanco. Según los hallazgos publicados en la revista Analytical Chemistry, el uso de plomo puede haber ayudado a combatir infecciones oculares como la conjuntivitis.

Hebreos antiguos

Los antiguos hebreos empleaban fragancias para consagrar sus templos, altares, velas y sacerdotes. El libro del Éxodo (aproximadamente 1200 a. C.) proporciona una receta para el aceite de la santa unción que se le dio a Moisés para la iniciación de los sacerdotes. Contiene: Mirra, canela y cálamo mezclados con aceite de oliva. Aunque la Ley mosaica decretó un castigo severo para cualquiera que usara aceites sagrados o incienso de manera secular, algunos aromáticos estaban menos restringidos. Dos referencias bíblicas al perfume incluyen Proverbios 27: 9, & # 8220 El ungüento y el perfume alegran el corazón, & # 8221 y Cantar de los Cantares 1: 13-14,

& # 8220 Un manojo de mirra es mi amado para mí; yacerá toda la noche entre mis pechos. Mi amado es para mí como un racimo de camphire [henna] en los viñedos de En-gedi. & # 8221

Los antiguos griegos

Los griegos invadieron Egipto con interés en sus conocimientos médicos. Los sacerdotes egipcios no estaban dispuestos a divulgar los "secretos" de los sagrados aceites egipcios. Bajo la presión de Alejandro Magno, los sacerdotes lanzaron desinformación y verdades a medias para evitar que el conocimiento cayera en manos de las grandes masas sucias [lo sé, suena como algunos de nuestros sitios favoritos en línea contra el envejecimiento]. Aunque, para ser justos, los griegos parecían estar más interesados ​​en las cualidades afrodisíacas de los aceites sagrados que en su valor medicinal. En Grecia, los aceites preciosos, los perfumes, los polvos cosméticos, las sombras de ojos, los brillos para la piel, las pinturas, los ungüentos de belleza y los tintes para el cabello eran de uso universal. La exportación y venta de estos artículos formaron una parte importante del comercio en el Mediterráneo.

En la antigua Roma, los cosméticos solían ser producidos por esclavas llamadas Cosmetae, de ahí el nombre.

Prácticas del Medio y Lejano Oriente

Los cosméticos también se utilizaron en Persia y en lo que ahora se llama Oriente Medio. Después de que las tribus árabes se convirtieron al Islam y conquistaron esas áreas, se reguló el uso de cosméticos para evitar que las personas se disfrazen con fines engañosos o provoquen un deseo incontrolado. No había ninguna prohibición contra los cosméticos en sí, solo restricciones sobre su uso indebido. Usarlos deliberadamente para lucir "calientes" fue uno de ellos.

Tan extenso fue el uso de cosméticos y fragancias en el Medio Oriente que una enciclopedia médica temprana de 24 volúmenes, la Al-Tasrif, tenía todo un volumen dedicado a la cosmética. Más tarde se tradujo al latín y se usó en Occidente. Los cosméticos se consideraban una rama de la medicina: "La medicina de la belleza". El texto también abordó los perfumes, los aromáticos perfumados y el incienso. Había descripciones de ingredientes enrollados y prensados ​​en moldes especiales, quizás los antecedentes más tempranos de los lápices labiales y desodorantes sólidos actuales.

Alrededor del 3000 a. C., los chinos comenzaron a mancharse las uñas con goma arábiga, gelatina, cera de abejas y huevo. Los colores utilizados representaban la clase social de uno: los miembros de la realeza de la dinastía Chou vestían de oro y plata, luego los de la realeza vestían de negro o rojo. A las clases bajas se les permitió teñirse las uñas, pero se les prohibió usar colores brillantes.

La “pintura” de la belleza se puso de moda en la antigua China cuando la leyenda cuenta que una flor de ciruelo descendió hasta la frente de una princesa, dejando una huella floral. Las damas de la corte quedaron tan impresionadas que también comenzaron a decorar sus frentes con delicados diseños de pequeñas flores de ciruelo y pronto se convirtió en algo común. (Aparentemente, las modas de moda comenzaron mucho antes de que Madison Avenue comenzara a crear campañas sofisticadas para convencer a las personas de que "necesitaban" la última tendencia en diseños de jeans, zapatos, carteras, vestidos, maquillaje, etc. La opinión del autor es que los hombres son menos susceptibles a ser convencidos de que "necesitan" algo, pero cuando lo hacen, podría ser un auto deportivo rojo de $ 200,000).

En el Japón medieval, las geishas usaban pétalos de cártamo triturados para pintar sus cejas, los bordes de los ojos y los labios. Palos de bintsuke La cera, una versión más suave de los luchadores de sumo y la cera para el cabello # 8217, fueron utilizadas por las geishas como base de maquillaje. El polvo de arroz coloreó la cara y la espalda de blanco, mientras que el colorete contorneó la cuenca del ojo y definió la nariz. La geisha también usaba excrementos de pájaros como base para colores más claros.

(Puede decir "puaj", pero espere hasta que lea las ideas actuales sobre posibles ingredientes cosméticos y cremas faciales en una próxima publicación de BFT).

Estén atentos a la Parte 2: Cosméticos desde la Edad Media hasta el siglo XX.

En la época medieval, muchos líderes de la iglesia en Europa pensaban que el maquillaje era pecaminoso e inmoral. Las mujeres adoptaron la moda de todos modos. Desde el Renacimiento hasta el siglo XX, las clases bajas trabajaron al aire libre en trabajos agrícolas, lo que resultó en una piel más oscura y bronceada. Cuanto más alto era el estatus de una persona, más tiempo libre se podía pasar en el interior, lo que mantenía su piel pálida. Para elevar su "estado" percibido, algunas personas intentaron aclarar su piel con polvo blanco. Se utilizaron otros productos, incluida la pintura blanca con plomo que contenía arsénico. Muchas mujeres murieron como resultado. La reina Isabel I de Inglaterra, a menudo representada en pinturas con una tez muy pálida, era una conocida usuaria de albayalde. Su supuesta "Máscara de la juventud & # 8221" se ve en casi todos sus retratos. Las mujeres del siglo XVI llegaron a sufrir un "sangrado" para lograr una piel pálida.

Nos recuerda la tendencia opuesta hoy en día, donde las mujeres hacen fila para recibir irradiación de la piel con UVA y UVB para lograr tonos (el estándar actual) más oscuros (bronceados). Parece que somos descontentos crónicos con respecto a la coloración de la piel.


La henna es un tinte natural derivado de las hojas del arbusto Lawsonia Inermis. Una vez que sus hojas verdes se trituran y secan, crean un polvo rojizo. Los egipcios mezclaban este polvo con agua para formar una pasta, que usaban para pintar las uñas y teñir el cabello gris. Para su información, tanto hombres como mujeres lo usaron para teñir sus labios de rojo.

A los egipcios les encantaban los aromas fuertes e hicieron muchos perfumes con ingredientes como mirra, canela, casia, manzanilla, lavanda, menta, lirio, cedro, aloe, romero, rosa, aceite de oliva y aceite de almendras mezclados con grasas y aceites animales.

Conocían varias formas de hacer perfumes. Un método común era el enfleurage: se empapaban flores, raíces o resinas en capas de grasa para crear cremas y pomadas. Estos se usaban en forma de cono en la parte superior de la cabeza y se derretían durante el día, corrían por sus rostros y cuellos, oliéndolos.

Otro método popular se llamó maceración. Básicamente, calentarían grasas o aceites a una temperatura de 65 grados centígrados. Luego, le agregarían flores, hierbas o frutas. Finalmente, la mezcla se tamizó y, una vez enfriada, se le dio forma de conos o bolas.

En ocasiones festivas, tanto hombres como mujeres llevaban alas hechas de cabello humano. Los arqueólogos también encontraron peines cortos de dientes finos y horquillas para el cabello que usaban los egipcios en su cabello.


La Historia de la Belleza

Belleza imaginada: una historia de la industria global de la belleza es el primer intento serio de rastrear la historia de la industria de la belleza global de $ 330 mil millones y su gran colección de fascinantes emprendedores a través de países como Francia, Estados Unidos, Japón y Brasil. ¿Qué ha tardado tanto?

Según el autor Geoffrey Jones, profesor de Historia Empresarial Isidor Straus en HBS, las empresas fragmentadas, secretas y a menudo familiares que han constituido la industria han sido difíciles de descubrir para los académicos. Combine esto con el hecho de que la mayoría de los historiadores de negocios son hombres, y usted tiene una industria importante que todavía tiene mucho que revelar. Le pedimos a Jones que hablara sobre su investigación y su nuevo libro.

Sean Silverthorne: ¿Qué inspiró su interés por el negocio de la belleza y su historia?

Geoffrey Jones: Mi interés inicial en la industria de la belleza fue provocado por mi historia anterior del gigante de productos de consumo Unilever, publicada hace algunos años. Esta empresa tenía un negocio establecido desde hace mucho tiempo en jabón y otros artículos de tocador, pero pasó décadas después de la Segunda Guerra Mundial esforzándose sin gran éxito por expandir su negocio a otras categorías de la industria de la belleza, como el cuidado de la piel y los perfumes.

Mientras investigaba esta historia, me di cuenta tanto del enorme tamaño como de la importancia de esta industria, y de la notable escasez de literatura autorizada al respecto. O más precisamente, si bien hay numerosos libros sobre varios aspectos de la industria de la belleza, desde publicaciones brillantes de mesa de café sobre marcas apreciadas de perfumes hasta denuncias feministas de la industria como degradante para las mujeres, hubo pocos estudios que trataran la belleza en serio, como un negocio. Entonces vi un desafío y una oportunidad para investigar la historia de cómo esta industria creció desde orígenes modestos, haciendo productos que a menudo se consideraban una afrenta a la moral pública, hasta la industria global de $ 330 mil millones de hoy.

P: ¿Por qué esta industria ha sido tan descuidada por los profesores de las escuelas de negocios?

A: Creo que hay dos razones. En primer lugar, esta es una industria difícil de investigar. Históricamente, ha estado bastante fragmentado, con muchas empresas pequeñas y, a menudo, familiares cuyas historias son difíciles de reconstruir. Es bien sabido que la industria en su conjunto es reservada; después de todo, sus cimientos descansan en gran medida en la mística.

Y luego está el sesgo de género observado con frecuencia en el profesorado de las escuelas de negocios. I suspect male faculty, who comprised the majority in most schools until quite recently, regarded this industry as a feminine domain and rather frivolous, and felt more comfortable writing about software or venture capital than lipstick and face powder. As female faculty built careers in business schools, they may also have been disinclined to conform to assumed gender stereotypes by working on beauty. The fashion industry, which is also huge, suffers from the same lack of attention from management researchers.

Q: You write, "Beauty emerges as an industry which was easy to enter, but hard to succeed at." How so?

A: It does not take a great deal of capital nor technological expertise to launch an entrepreneurial venture in many beauty products—although for such a venture to have any hope of success, high levels of imagination and creativity have always been required. If you have a concept for a new brand, and the necessary finance, there are contract manufacturers and perfumers that will provide a product for you.

This is also an industry subject to sudden shifts in fashion and fads, which disrupt incumbent positions and provide opportunities for new entrants. Brand loyalties are often weak, especially for "fun" products like lip and eye cosmetics, although less so for foundation, because it is more expensive and needs to be a good match with skin tone.

Achieving sustainable success in the beauty industry is another matter. It is fiercely competitive, with thousands of product launches each year. Even the largest, most professionally managed global companies find it hard to predict the success of product launches, and can stumble badly. One estimate is that 90 percent of new fragrance launches fail. Getting the word out to consumers, and getting product through the distribution channels to consumers, provide further major challenges for new ventures. Creative talent, astute marketing skills, and the ability to understand and respond rapidly to consumer fashions and preferences are all needed to succeed. There are fortunes to be made by building a successful new brand, but it takes an enormous amount of work and good luck to succeed.

Q: You artfully portray a vivid, passionate cast of entrepreneurs. Which do you consider the most influential? Do you have favorites?

A: The book emphasizes the role of individual entrepreneurs in building this industry. They varied enormously in their backgrounds and characters, but most shared a passion for the beauty industry, combined with an ability to understand the societal values and artistic trends of their eras, and to translate them into brands.

François Coty stands out as a creative genius in the formative stages of the industry in the early 20th century. Born as Joseph Marie François Spoturno on the Mediterranean island of Corsica, which was also the birthplace of Napoleon, he was a complete outsider to the traditional Parisian perfume industry. He went on to transform it. Assuming an adapted version of his mother's maiden name as he strove to create a brand that symbolized style and elegance, he got his first order by smashing a bottle of his perfume on the floor of a prominent Parisian department store, in a successful gambit to get customers to smell it. He created two entirely new classes of perfume, soft sweet floral and chypre, and was the first perfumer to sell his wares in elegantly designed glass bottles, rather than in the pharmaceutical bottles used previously. An ambitious believer in globalization, he even sent his energetic mother-in-law to open up the American market in 1905. The American business proved so successful that its U.S. sales reached the equivalent in today's terms of half a billion dollars by the end of the 1920s, before the Great Depression eviscerated what had become the world's biggest beauty company.

Coty was a larger than life character, but he was hardly alone in this industry in that respect. The cast of influential and colorful characters includes Madam C.J. Walker, the daughter of former slaves in Louisiana who developed a system for straightening African-American hair, which was so successful that she ranks as among the first American self-made female millionaires. And then there was the ever-feuding Helena Rubinstein and Elizabeth Arden, who transformed beauty salons from places considered the moral equivalent of brothels to palaces of opulence and style. And in our own time, Luiz Seabra stands out as the founder of Brazil's biggest beauty company, Natura, which is dedicated to environmental sustainability with a broad social vision.

Q: How much does the industry influence our notions of beauty, and how much do accepted or popular notions of beauty influence product development?

A: The human desire to attract reflects basic biological motivations. Every human society from at least the ancient Egyptians onwards has used beauty products and artifacts to enhance attractiveness. However, beauty ideals have always varied enormously over time and between societies.

The book shows that as the modern industry emerged in the 19th century, it facilitated a worldwide homogenization of beauty ideals. Beauty became associated with Western countries, and white people, and with women. These assumptions reflected wider societal trends. Western societies as a whole underwent growing gender differences in clothing and work. And this was the age of Western imperialism. The industry's contribution was to turn these underlying trends into brands, create aspirations that drove their growing use, and then employ modern marketing methods to globalize them.

I see beauty companies as interpreters of prevailing assumptions and as reinforcers of them. The debate is how much autonomy beauty companies have to shape ideals. Unilever's current Dove marketing campaign, which uses senior women as models to make the point that one can be beautiful beyond one's 30s, shows that a large company has the power to challenge stereotypes should it wish to do so.

Q: What was the impact of television both in helping define beauty and in developing the industry?

A: During the late 1940s, television spread rapidly across the United States, and soon afterwards elsewhere. Television offered remarkable new opportunities to take brands into people's living rooms, and it drove advertising budgets sharply upwards.

Charles Revson was a master of using the new medium to grow brands. Revlon's fortunes were made through its sponsorship of The $64,000 Question game show that began broadcasting on CBS in 1955. Later it emerged that the show was rigged, a scandal that even led to congressional hearings, but this had no discernible impact on either Revson or his company.

Television also proved a medium that new entrants could use to challenge incumbents. During the late 1950s, Leonard Lavin used television advertising to grow the tiny Alberto-Culver hair care business into a significant national player.

More recently, home shopping channels such as HSN and QVC have become important places to launch new brands. However, the impact of television was not limited to marketing. Color television drove innovation in makeup, which was subsequently diffused from actors to the wider public. And as the United States became a major source of television programming worldwide, it proved a major force for diffusing American ideals of lifestyle, fashion, and beauty worldwide.

Q: What do you think were the most significant products that marked its evolution?

A: I would begin with soap. The technology to make soap was known for several thousand years, but the product was rarely used for personal washing, especially by Europeans who largely avoided washing with water after the Black Death in the Middle Ages, believing it to be dangerous. Then, as public health concerns rose during the 19th century and water began to be piped into people's houses, a number of brilliant entrepreneurs built a demand for soap as a branded product by linking its use to godliness, securing celebrity endorsement, and later suggesting that the use of some brands would bring romantic success. Using soap for washing became associated with Western civilization, and even as an essential entry ticket for immigrants seeking to become true Americans.

The transformation of perfume also marks an important stage in the evolution of the modern beauty industry. In the early 19th century, perfume was made in small batches, rarely applied to the skin, and drunk for health reasons. There was a narrow range of available scents. A hundred years later, the application of new technologies to extract essences from flowers and plants, and to create synthetic fragrances, had transformed perfume. Historically, perfumes were reminiscent of one individual "note"—to employ the musical metaphor used in the industry—which tried to replicate nature. The new perfumes had a vastly increased range of scents were far more abstract, with three notes and offered scents not found in nature. Meanwhile, a marketing revolution had turned perfume into a branded product, sold at different price points in different distribution channels, and increasingly gendered. While historically men and women had used the same scents, they now began to like to smell differently, with scents now reminding genders of their roles in the world.

As for decorative cosmetics, the story of lipstick is really interesting. While the use of lipstick, like many cosmetics products, reaches back far into human history, in the early 20th century it was still a product associated with actresses and women of dubious morality. Thereafter the use and acceptability of lipstick expanded. There was technological innovation—the first metal lipstick container was invented in Connecticut in 1915, and the first screw-up lipstick appeared six years later. By the time the United States entered World War II in 1941, the government declared the production of lipstick to be a wartime necessity, such was its impact on morale.

Q: What does this book tell us about the impact of globalization today and going forward?

A: As I have suggested, the emergence of the modern industry was associated with an unprecedented homogenization of beauty ideals throughout the world. During much of the 20th century, homogenization was further reinforced by the impact of Hollywood, the advent of international beauty pageants, and so on. Beauty was associated with Caucasian features, as interpreted by the twin capitals of beauty, Paris and New York. Although the momentum for homogenization was strong, it was striking that markets stayed differentiated by inherited cultural and social preferences.

And globalization today is working in a far more complex fashion. The geographical spread of megabrands and globalization of celebrity culture certainly suggests further homogenization. During the early 1980s, China's consumption of beauty products was close to zero. It is now the world's fourth-largest beauty market-and the top brands in cosmetics and skin care are the same as in the United States.

However, there was also a new sensitivity to difference and diversity, representing a new pride and interest in ethnic and local beauty ideals. The tremendous growth of skin lighteners in India and East Asia is one sign of this trend. While global companies are concerned that the core claims—and usually the core technologies of brands—have to be the same worldwide, there is now also a concern that the forms in which such claims were delivered, whether in jars or creams, should be relevant to local consumers in each market. Moreover, as global firms experiment with taking new beauty ideals around the world, they are becoming agents of diffusion for different beauty ideals. L'Oréal, for example, primarily sold French brands before the 1990s. During that decade it purchased American brands such as Maybelline, Redken, and Kiehl's and globalized them. And over the last decade it has acquired Shu Uemura in Japan, Yue-Sai in China, and Britain's Body Shop. Global firms are, in this sense, now orchestrating diversity, not homogeneity.

Q: Both men and women played huge entrepreneurial roles in the development of the industry. Was one gender better than the other, generally, in creating success?

A: It is tempting to speculate that since so many of the products in the industry have been and continue to be aimed at women, being a female entrepreneur would make one better at interpreting women's desires than a male entrepreneur. The industry has indeed seen a veritable roll call of influential female entrepreneurs. Over the last five decades alone, one can think of Estée Lauder and Mary Kay in the United States Simone Tata, who virtually founded the modern Indian beauty industry and Britain's Anita Roddick, the founder of The Body Shop. Among influential female business leaders today are Avon's Andrea Jung and Leslie Blodgett of Bare Escentuals.

Yet for every successful female business leader, one can find male equivalents, including the misogynist Charles Revson who built Revlon as an industry leader between the 1950s and 1970s the British-born Lindsay Owen-Jones, who turned the French hair care company L'Oréal into today's global beauty powerhouse over the last two decades and Shu Uemura, the Japanese makeup artist who created an exquisite, and now global, brand.

A further complication in reaching a definitive answer to whether there are gender advantages in this industry is that women are more likely to enter the beauty business than others, as the obstacles to entry for female entrepreneurs have been and continue to be higher for women than men in other industries, like construction, for example. So there is a lot of female entrepreneurial talent pooling up in beauty, while male entrepreneurial talent is spread more evenly across industries.

The book's position on this question is that gender is not a main determinant of success in this industry, but that status as an "outsider" of some kind was important. This helps to explain why so many successful figures in the past were immigrants, or Jews, or—indeed—female.

Q: What are you working on now?

A: I am writing a book on the origins and growth of green entrepreneurship worldwide over the last six decades. This idea originated out of my research on the beauty industry, in which I explored the growth of interest in "natural" products. This is now one of the hottest segments of the global industry, with estimated sales of $7 billion.

In recent years, natural products companies like The Body Shop and Bare Escentuals, the San Francisco company that has built the minerals-based cosmetic market, have been snapped up by global players paying large premiums. However, what really interested me is the time it took to make this market take off. As early as the 1950s, entrepreneurs like Jacques Courtin-Clarins and Yves Rocher began to experiment making cosmetics from plants rather than chemicals, decades ahead of perceived demand. They, and their counterparts in other industries such as food and cleaning materials who talked about the dangers of chemical ingredients and the need for environmental sustainability, were often dismissed as crazy, or at best irrelevant. Today, many of their ideas are mainstream.

This transition is the core of the book I am now researching. It will look at entrepreneurs and firms across a broad span of industries, and globally, that saw greenness as both a profitable and a socially necessary business opportunity, and that have led, rather than followed, regulators and public opinion in pursuit of their goals.

Excerpt From beauty Imagined: A History Of The Global Beauty Business

Beauty amid War and Depression: The American color cosmetics market also expanded during these years. Still barely acceptable in 1914, product innovations made their use both more accessible and desirable. The first metal lipstick container was invented by Maurice Levy in Connecticut in 1915. The first screw-up lipstick appeared six years later. 19 In 1916 Northam Warren created the first commercial liquid nail polish when he launched the Cutex brand of manicure preparations. A new form of mascara was invented by an Illinois chemist T. L. Williams, whose Maybelline Cake Mascara, launched in 1917, became the first modern eye cosmetic to be manufactured for everyday use. 20 As usual, early adopters were young. In 1925 the concept of a "generation gap" was invented to describe the difference between mothers and daughters regarding the use of lipstick in America. 21 By the end of the 1920s, three thousand different face powders and several hundred rouges alone were being sold on the American market. 22

Hollywood was also playing a pivotal role. During World War I the American industry was able to pull ahead of the French firms which initially dominated the cinema industry. By the 1920s the industry, now concentrated in Southern California, was able to benefit from the size of its home market and its control of distribution markets to dominate both the American and international markets. 23 Movie theaters reached almost every American town, diffusing new lifestyles and creating a new celebrity culture around movie stars that exercised a powerful influence on how beauty, especially female beauty, was defined. 24

Max Factor forged the direct link between cosmetics and Hollywood. His work for actors resulted in the principle of "Color Harmony," which established for the first time that certain combinations of a woman's complexion, hair, and eye coloring were most effectively complemented by specific make-up shades. As he grew in fame alongside the movies, he also played a significant role in legitimatizing the use of cosmetics. In particular, he began referring to his cosmetics as make-up, a word long used by actors but not widely used more generally because of the disreputable image of actors. 25 Now, for perhaps the first time in Western culture, actors could be thought not just beautiful on the outside but beautiful and respectable on the inside, too. That was a big change for people until recently regarded as barely above prostitutes.

Max Factor's store in Los Angeles also began to make wider sales. In 1916 he introduced Eye Shadow and Eyebrow Pencil for public sale, the first time such products had been available beyond the theatrical make-up line. Advertisements prominently featured screen stars, whose studios required them to endorse Max Factor products. 26 A distribution company was contracted to penetrate the drugstore market, and in 1927 nationwide distribution of Max Factor cosmetics began. The date coincided with the premiere of the first talking movie El cantante de jazz, at which Max Factor and his family were in attendance. 27


Milk Bath: Cleopatra routine included milk bath. She used to take a bath in the milk of young donkeys, along with almond oil and fresh honey. This milk bath nourished her skin from deep inside. Well, if you want, you can also try this milk treatment. You can replace donkey milk with cow milk.

Grape facial: In order to get over-tanned skin, Queen Cleopatra used to take green grapes facial. You can also try this beauty hack at home. Just crush green grapes in grinder and mix grape pulp with honey. After that, apply this mixture gently on your skin and keep up to 15 minutes, and then rinse it with water.

Sal marina: Secret behind the flawless skin of Egyptian Beauty Cleopatra is Sea Salt scrub. She was fond of taking natural scrub to exfoliate her body. Sea salt scrub is an amazing way of removing the dead skin cells and making skin shiny and soft.

Vinagre de sidra de manzana: Cleopatra might know about tonic action of vinegar, which promotes blood circulation and maintains the pH of the skin. That’s why she used Apple Cider Vinegar for face rinsing.

Henna and Red Ochre: Cleopatra used henna as nail polish and Red Ochre as lipstick.

Miel: For hair straightening, Cleopatra used to apply a mixture of honey and castor oil on her hair. This natural hair care treatment aid in repairing dry and damaged hair.


A History of Cosmetics from Ancient Times

Civilizations have used cosmetics – though not always recognizable compared to today’s advanced products – for centuries in religious rituals, to enhance beauty, and to promote good health. Cosmetics usage throughout history can be indicative of a civilization’s practical concerns, such as protection from the sun, indication of class, or conventions of beauty. The timeline below represents a brief history of cosmetics, beginning with the Ancient Egyptians in 10,000 BCE through modern developments in the United States. You can use the following navigation to jump to specific points in time.

Cosmetics in the Ancient World

10,000 BCE:
Cosmetics are an integral part of Egyptian hygiene and health. Men and women in Egypt use scented oils and ointments to clean and soften their skin and mask body odor. Oils and creams are used for protection against the hot Egyptian sun and dry winds. Myrrh, thyme, marjoram, chamomile, lavender, lily, peppermint, rosemary, cedar, rose, aloe, olive oil, sesame oil, and almond oil provide the basic ingredients of most perfumes Egyptians use in religious rituals.

4000 BCE:
Egyptian women apply galena mesdemet (made of copper and lead ore) and malachite (bright green paste of copper minerals) to their faces for color and definition. They use kohl (a combination of burnt almonds, oxidized copper, different colored coppers ores, lead, ash, and ochre) to adorn the eyes in an almond shape. Women carry cosmetics to parties in makeup boxes and keep them under their chairs.

3000 a. C.:
The Chinese stain their fingernails with gum arabic, gelatin, beeswax, and egg. The colors are used as a representation of social class: Chou dynasty royals wear gold and silver, with subsequent royals wearing black or red. Lower classes are forbidden to wear bright colors on their nails.

Grecian women paint their faces with white lead and apply crushed mulberries as rouge. The application of fake eyebrows, often made of oxen hair, is also fashionable.

1500 BCE:
Chinese and Japanese citizens commonly use rice powder to make their faces white. Eyebrows are shaved off, teeth are painted gold or black, and henna dyes are applied to stain hair and faces.

1000 BCE:
Grecians whiten their complexion with chalk or lead face powder and fashion crude lipstick out of ochre clays laced with red iron.

Cosmetics in the Early Common Era (CE)

100:
In Rome, people put barley flour and butter on their pimples and sheep fat and blood on their fingernails for polish. In addition, mud baths come into vogue, and some Roman men dye their hair blonde.

300-400:
Henna is used in India both as a hair dye and in mehndi, an art form in which complex designs are painted on the hands and feet using a paste made from the henna plant, especially before a Hindu wedding. Henna is also used in some North African cultures.

Cosmetics in the Middle Ages

1200:
Perfumes are first imported to Europe from the Middle East as a result of the Crusades.

1300:
In Elizabethan England, dyed red hair comes into fashion. Society women wear egg whites over their faces to create the appearance of a paler complexion. Some people believe, however, that cosmetics blocked proper circulation and therefore pose a health threat.

Renaissance Cosmetics

1400-1500:
Italy and France emerge as the main centers of cosmetics manufacturing in Europe, and only the aristocracy has access. Arsenic is sometimes used in face powder instead of lead. The modern notion of complex scent-making evolves in France. Early fragrances are amalgams of naturally occurring ingredients. Later, chemical processes for combining and testing scents surpass their arduous and labor-intensive predecessors.

1500-1600:
European women often attempt to lighten their skin using a variety of products, including white lead paint. Queen Elizabeth I of England is one well-known user of white lead, with which she creates a look known as “the Mask of Youth.” Blonde hair rises in popularity as it is considered angelic. Mixtures of black sulfur, alum, and honey are painted onto the hair and lighten with sun exposure.

19th and Early 20th Century Global Cosmetics Developments

1800:
Zinc oxide becomes widely used as a facial powder, replacing the previously used deadly mixtures of lead and copper. One such mixture, Ceruse, which is made from white lead, is later discovered to be toxic and blamed for health problems including facial tremors, muscle paralysis, and even death.

Queen Victoria publicly declares makeup improper. It is viewed as vulgar and acceptable only for use by actors.

1900:
In Edwardian Society, pressure increases on middle-aged women to appear youthful while acting as hostesses. As a result, cosmetics use increases, but is not yet completely popularized.

Beauty salons rise in popularity, though patronage of such salons is not widely accepted. Because many women do not wish to publicly admit they have assistance achieving their youthful appearances, they often enter salons through the back door.

From its earliest days, the United States has been at the forefront of cosmetics innovation, entrepreneurship, and regulation. The timeline below represents a brief history of the important developments and American usage trends, as well as a regulatory history of cosmetics in the U.S.

Growth of the Industry

1886:
David McConnell founds the California Perfume Company (CPC), then located in New York. Over time, the company continues to grow and experiences great success, selling five million units in North America during World War I alone. In 1928, CPC sells its first products – toothbrush, powdered cleanser, and a vanity set – under the name by which it is commonly known today: Avon. The Avon line of cosmetics was introduced the next year, in 1929.

1894:
The extremely competitive nature of the industry drives a group led by New York perfumer Henry Dalley to found the Manufacturing Perfumers’ Association. The group evolved over time and, after several name changes, is now known as the Personal Care Products Council (PCPC).

1900:
The number of U.S. firms manufacturing perfumery and toilet goods increases from 67 (in 1880) to 262. By 1900, cosmetics are in widespread use around the world, including the United States.

1907:
Eugene Schueller, a young French chemist, invents modern synthetic hair dye which he calls “Oréal.” In 1909, Schueller names his company Societe Francaise de Teintures Inoffensives pour Cheveux (Safe Hair Dye Company of France), which today has become L’Oréal.

1910:
American women begin to fashion their own form of mascara by applying beads of wax to their eyelashes.

World War I & Aftermath

1914:
The onset of World War I leads to increased employment among American women. This gain in disposable income, with more discretion over its use, leads to a boom in domestic cosmetics sales.

1915:
Chemist T.L. Williams creates Maybelline Mascara for his sister, Mabel, the product’s inspiration.

1919:
Congress passes the 18th Amendment to the U.S. Constitution, commonly known as Prohibition. As originally drafted, the Amendment might have outlawed perfumes and toilet goods because of their alcohol content. The Manufacturing Perfumers’ Association (MPA), however, mobilized its forces and persuaded Congress to clarify the language to exempt products unfit for use as beverages.

The Roaring 20s

1920:
The flapper look comes into fashion for the first time and, with it, increased cosmetics use: dark eyes, red lipstick, red nail polish, and the suntan, which is first noted as a fashion statement by Coco Chanel.

Cosmetics and fragrances are manufactured and mass marketed in America for the first time.

Max Factor, a Polish-American cosmetician and former cosmetics expert for the Russian royal family, invents the word “makeup” and introduces Society Makeup to the general public, enabling women to emulate the looks of their favorite movie stars.

1920-1930:
The first liquid nail polish, several forms of modern base, powdery blushes, and the powder compact are introduced.

1922:
The Manufacturing Perfumers’ Association (MPA) changes its name to the American Manufacturers of Toilet Articles (AMTA).

1928:
Max Factor, now living in Hollywood, unveils the very first lip-gloss.

1929:
A pound of face powder was sold annually for every woman in the U.S. and there were more than 1,500 face creams on the market. The concept of color harmony in makeup was introduced simultaneously, and major cosmetics companies began producing integrated lines of lipsticks, fingernail lacquers, and foundations.

La gran Depresión

1930:
Due to the influence of movie stars, the Hollywood “tan” look emerges and adds to the desire for tanned skin, first made popular by fashion designer Coco Chanel, who accidentally got sunburnt visiting the French Riviera in 1923. When she arrived home, her fans apparently liked the look and started to adopt darker skin tones themselves.

1932:
In the midst of the Great Depression, brothers Charles and Joseph Revson, along with chemist Charles Lachman, found Revlon, after discovering a unique manufacturing process for nail enamel, using pigments instead of dyes. This innovation was ultimately responsible for Revlon’s success it became a multimillion dollar corporation within just six years. Revlon also borrowed the concept of “planned obsolescence” from General Motors Corp. to introduce seasonal color changes. Until World War II, women tended to use an entire lipstick or bottle of nail polish before purchasing a new one.

1934:
Drene, the first detergent-based shampoo, is introduced into the marketplace by Procter & Gamble.

1935:
Max Factor develops and introduces pancake makeup to meet the unique requirements of Technicolor film. When actresses started taking it home for personal use, he realized his new invention looked wonderful both on and off camera and decided to introduce pancake makeup to the general retail trade.

1936:
Eugene Schueller (founder of L’Oréal) invents the first sunscreen. Despite its relative ineffectiveness, this development leads to the invention of Glacier Cream by Austrian scientist, Franz Greiter. Introduced in 1938, this product is cited as the first commercially viable sun protection cream. In 1962, Greiter introduced the concept for the Sun Protection Factor rating system (SPF), which has since become the worldwide standard for measuring the effectiveness of sunscreen.

1938:
Cosmetics were excluded from the Pure Food & Drug Act of 1906 because they were not considered a serious public health concern. However, an incident linked to use of an eyeliner product forced Congress to pass the Federal Food, Drug, and Cosmetic (FD&C) Act, which greatly expanded FDA’s authority to regulate cosmetics.

World War II & Aftermath

1940:
Leg makeup is developed in response to a shortage of stockings during World War II.

The FDA is transferred from the Department of Agriculture to the Federal Security Agency and Walter G. Campbell is appointed the first Commissioner of Food and Drugs.

1949:
Companies such as Procter & Gamble (who made products such as soap and laundry detergents) begin to sponsor daytime television programs that will eventually be called “soap operas,” the first of which was called These Are My Children.

The Modern Era of Cosmetics

1950:
The Modern Era of the cosmetics business begins as television advertising is first implemented in earnest.

1952:
Mum, the first company to commercially market deodorant, launches the first roll-on deodorant (under the brand name of Ban Roll-On), which is inspired by the design of another recently invented product – the ballpoint pen.

1955:
Crest, the first toothpaste with fluoride clinically proven to fight cavities, is introduced by Procter & Gamble.

1960:
Congress passes the Color Additive Amendments, in response to an outbreak of illnesses in children caused by an orange Halloween candy, which requires manufacturers to establish the safety of color additives in foods, drugs, and cosmetics. The Amendments included a provision called the “Delaney Clause’" that prohibited the use of color additives shown to be a human or animal carcinogen.

“Natural” products based on botanical ingredients, such as carrot juice and watermelon extract, were first introduced. False eyelashes became popular.

1965:
The first aerosol deodorant is introduced – Gillette’s Right Guard.

1966:
Congress enacts the Fair Packaging and Labeling Act (FPLA), which requires all consumer products in interstate commerce to be honestly and informatively labeled, with FDA enforcing provisions on foods, drugs, cosmetics, and medical devices.

1970:
The Toilet Goods Association (TGA) changes its name to the Cosmetic, Toiletry, and Fragrance Association (CTFA).

1971:
In response to a citizen petition filed by the CTFA, the FDA Office of Colors and Cosmetics established the Voluntary Cosmetic Reporting Program (VCRP) in 1971. The VCRP is an FDA post-market reporting system for use by manufacturers, packers, and distributors of cosmetic products that are in commercial distribution in the United States it demonstrated the industry’s commitment to cosmetic safety and furthered the safety evaluation of cosmetic ingredients.

1973:
CTFA establishes the International Cosmetic Ingredient Nomenclature Committee (INC) – comprised of dedicated scientists from industry, academia, regulatory authorities and sister trade associations – to develop and assign uniform names for cosmetic ingredients. “INCI” names are uniform, systematic names internationally recognized to identify cosmetics ingredients that are published biennially in the International Cosmetic Ingredient Dictionary and Handbook.

The environmental movement brings challenges to the cosmetics and fragrance industry. The use of some popular ingredients, including musk and ambergris, is banned following the enactment of endangered species protection legislation.

1976:
CTFA, with the support of the FDA and the Consumer Federation of America, establishes the Cosmetic Ingredient Review (CIR) Expert Panel. The goal of the CIR is to bring together worldwide published and unpublished data on the safety of cosmetics ingredients, and for an independent expert panel to subsequently review that data. The seven-member panel consists of scientists and physicians from the fields of dermatology, pharmacology, chemistry, and toxicology selected by a steering committee and publicly nominated by government agencies, industry, and consumers. The panel thoroughly reviews and assesses the safety of ingredients and ultimately publishes the final results in the peer-reviewed International Journal of Toxicology. Today, CIR has reviewed thousands of the most commonly used cosmetics ingredients.

1980:
The 80’s saw a dramatic change from previous decades where women typically wore makeup that was natural and light. Instead, the new order of the day was to experiment with heavy layers of bold, bright colors. Gone was the golden glow of the 70’s, replaced by foundation that was one or two shades lighter than women’s natural skin tone. Smokey eyes in bright colors such as fuchsia, electric blue, orange, and green were hugely popular. The 80’s was all about taking your look to the extreme, championed by superstars such as Madonna and Cyndi Lauper.

Concerns about contaminated makeup emerged late in the decade. An FDA report in 1989 found that more than five percent of cosmetics samples collected from department store counters were contaminated with mold, fungi, and pathogenic organisms.

1981:
PCPC donates $1 million to fund a national center for the development of alternatives to animal testing – the Johns Hopkins School Center for Alternatives to Animal Testing (CAAT). Its mission is to promote and support research in animal testing alternatives. To date, CAAT has funded to approximately 300 grants totaling more than $6 million.

1989:
Look Good Feel Better is founded by the Look Good Feel Better Foundation (formerly the Personal Care Products Council Foundation) – a charitable organization established by CTFA to help hundreds of thousands of women with cancer by improving their self-esteem and confidence through lessons on skin and nail care, cosmetics, and accessories to address the appearance-related side effects of treatment.

1990:
Animal testing for cosmetics continues to be a hot topic in the beauty industry, driven by consumer preferences. In June 1989, Avon became the first major cosmetics company in the world to announce a permanent end to animal testing of its products, including testing done in outside laboratories. Other companies subsequently follow suit throughout the next decade and efforts intensify to develop and gain governmental approvals for alternative methods to substantiate product safety.

1999:
The first ever Cosmetics Harmonization and International Cooperation (CHIC) meeting is held in Brussels, Belgium. At the conference, representatives from the U.S. FDA the Japanese Ministry of Health, Labour, and Welfare (MHLW) Health Canada and Directorate General III of the European Union discuss broad cosmetics topics, including: basic safety substantiation, exchange of data and information, development of an international alert system, and an international memorandum of cooperation.

2000:
Consumers in the early 2000s are pressed for time. As the pace of work and home life became more stressful and hectic, cosmetics and personal care products that emphasized relaxation, but which could still be used quickly, constituted a strong category within the industry. Among these products are aromatherapy scented body washes, as well as other liquid and gel soaps, which start to replace traditional bar soaps.

The industry experiences increased challenges including product safety concerns, calls for scientific data to document product claims, increasing environmental concerns, and pressure from the growing animal rights movement. Congress began investigating possible revisions to the traditional “drug” and “cosmetic” definitions established under the Food, Drug, and Cosmetic Act.

2004:
The European Union (EU) implements an animal testing ban on finished cosmetics products.

2006:
The CTFA develops the Consumer Commitment Code, which highlights the voluntary, proactive, and responsible approach to product safety supported by cosmetics companies. The Code is intended to enhance confidence and transparency for consumers and government regulators.

2007:
The Cosmetic, Toiletry, and Fragrance Association (CTFA) changes its name to the Personal Care Products Council (PCPC). PCPC supports numerous legislative initiatives in the states of California, Massachusetts and New York, and launches Cosmeticsinfo.org to assist consumers in understanding the products they use as well as the industry’s record of safety in the formulation of those products.

The International Cooperation on Cosmetics Regulation (ICCR) is established, comprised of a voluntary, international group of cosmetics regulatory authorities from Brazil, Canada, the European Union, Japan, and the United States. This group of regulatory authorities meets on an annual basis to discuss common issues on cosmetics safety and regulation.

2009:
The European Commission (EC) issues regulation governing product claims, protecting consumers from misleading claims concerning efficacy and other characteristics of cosmetic products.

2010:
PCPC commissions a study to help quantify the important contributions the cosmetics industry makes to the economy and society. The findings illustrate the deep commitment of personal care leaders to promote and advance environmental, social, and economic benefits to its consumers.

2012:
PCPC begins working with FDA and Congressional staff on a multi-year process to develop a framework for cosmetics reform legislation that would strengthen FDA oversight and provide for national uniformity and preemption of disparate state cosmetic regulations.

2015:
Due to rising concerns about the potential environmental impacts, the cosmetics industry supports the enactment of the Microbead-Free Waters Act, which prohibits the manufacture and sale of rinse-off cosmetics (including toothpaste) that contain intentionally-added plastic microbeads.

2016:
PCPC successfully petitions FDA to issue draft guidance for lead impurities in lip products and externally applied cosmetics, providing critical regulatory certainty consistent with international policies.

PCPC issues an updated Economic and Social Contributions Report, documenting the vital role the industry plays in every state.

2017:
CIR completes the scientific safety assessments of 5,278 ingredients since the program began. Findings continue to be published in International Journal of Toxicology.

Recognizing that sunscreens are considered “drugs” and therefore banned in schools, PCPC successfully spearheads a coalition of more than 30 stakeholders in support of state legislation that allows students to have and apply sunscreen at school.


Ancient Egyptians depict themselves in hieroglyphics and sarcophagi with wide, almond-shaped eyes totally surrounded with eyeliner. They wore this eyeliner every day and believed it to allow the gods Horus and Ra to keep them from sickness. The liner was made from lead salts, so modern scientists were surprised when they found out it did not make them sick due to the toxicity of lead. Instead, the eyeliner protected them against eye infections. The lead salts actually produced nitric oxide, which boosts the immune system. Egyptians wore black liner made from Galena, a lead-based mineral abundant in the desert. Soot was added to make Kohl or Mesdemet, the name for their eyeliner, which was stored in carved stone pots. They also wore green eyeliner made from crushed malachite stone, a copper ore. They added water or animal fat to the powder to make a paste applied with a bone, ivory or wood stick. The substance repelled flies and protected the eyes from intense sun conditions. Even mummies' eyes were painted with liner before mummification.

Red ochre was taken from tinted clay dug from the ground. It was washed to get rid of sand and dried in the sun, then burned to get a darker color. The Egyptians applied this mineral to their cheeks and lips with a brush to add color to their faces. Sometimes, oils or fats were added to make it a smooth paste.


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