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Bibliotecas y cultura del libro del Imperio bizantino

Bibliotecas y cultura del libro del Imperio bizantino

Bibliotecas y cultura del libro del Imperio bizantino

Por Barbara J. Ilie

Tesis de maestría, Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, 2007

Resumen: Este artículo examina las bibliotecas y la cultura del libro del Imperio Bizantino. Descubre que las Bibliotecas Imperial y Patriarcal disfrutaron del patrocinio real desde los inicios del imperio y se beneficiaron de la generosidad imperial a lo largo de su duración. Las bibliotecas privadas y las bibliotecas monásticas también eran importantes; algunas bibliotecas privadas rivalizaban con sus homólogas monásticas e imperiales. Otro hallazgo interesante fue que la propiedad de los libros estaba reservada para unos pocos; aquellos en la práctica de la producción de libros podrían obtener un ingreso significativo de la venta de estos artículos de lujo. Finalmente, la devoción al libro aseguró que muchas obras de la antigüedad y del propio período bizantino han sobrevivido hasta nuestros días. Esta devoción iba desde el emperador hasta el monje escriba, desde el calígrafo hasta el coleccionista erudito.

Introducción: El Imperio Bizantino conservó muchos de los libros que tenemos hoy. Este imperio tomó un gran interés en la cultura literaria y conservó muchas de las obras de la antigüedad mientras al mismo tiempo escribía una nueva literatura. El Imperio Bizantino apoyó la vida literaria en un momento en que muchas otras partes del mundo occidental se encontraban en un estado de oscuridad literaria. En este artículo, me esfuerzo por discutir las bibliotecas y la cultura del libro del Imperio Bizantino y su papel en el éxito del imperio en la conservación y el cultivo literarios.

Durante los siglos II y III, el Imperio Romano se vio obligado a dividirse en las mitades oriental y occidental con las invasiones de los godos y los vándalos. El Imperio Romano Occidental, a través de la interpretación tradicional, llegó a su fin oficial en 476 d.C. Sin embargo, su poder y eminencia se habían transferido antes de esta fecha al Imperio Bizantino cuando Constantino I fundó su ciudad capital, Constantinopla, en 330 d.C. en el estrecho que conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara. Entre los siglos II y IV, el Imperio Romano y su vida literaria sufrieron un gran golpe. En el siglo II, el imperio contaba con numerosas bibliotecas públicas; en el siglo IV, su sistema de bibliotecas no recordaba en modo alguno su glorioso pasado. Un estudioso del latín en 378 d.C. escribió que "las bibliotecas, como las tumbas, estaban cerradas para siempre".


Ver el vídeo: El imperio bizantino. Primaria, 6º. Historia. Bloque 4. (Noviembre 2021).