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Mujeres en la economía inglesa medieval tardía: perspectivas pasadas, nuevas direcciones

Mujeres en la economía inglesa medieval tardía: perspectivas pasadas, nuevas direcciones

Mujeres en la economía inglesa medieval tardía: perspectivas pasadas, nuevas direcciones

Por P.J.P. Goldberg

Publicado en línea

Introducción: Pamela Sharpe, que escribió en 1995 sobre el tema de la historia de la mujer y la historia económica, argumentó:

En los últimos 20 años se han logrado enormes avances para establecer la importancia económica de la mujer en el pasado. Ahora debemos reescribir los textos de historia económica para reflejar un conjunto diferente de prioridades. Al hacerlo, ya no necesitamos vernos obstaculizados por narrativas generales de "continuidad" versus "cambio". Ambos mantienen a las mujeres en una posición contingente. En una economía multifacética como la de los siglos XVIII y XIX, la vida de algunas mujeres vio continuidades, otras cambiaron. Lo que debe preocuparnos ahora es comprender estas experiencias individuales dentro del amplio marco del pasado económico. Al hacerlo, sin duda aprenderemos más sobre las complejas características de las economías y sociedades en las que mujeres - y hombres - vivieron y trabajaron.

El enfoque cronológico de Sharpe se centró en las eras preindustrial e industrial temprana, pero sus palabras tienen pertinencia para los medievalistas. Por un lado, se aplica mucho su caracterización de los estudios sobre las mujeres en la economía como centrados en la continuidad versus el cambio. Por otro lado, su llamado a un nuevo enfoque permanece en gran parte sin respuesta. El enfoque en recuperar la experiencia individual no es, por supuesto, uno que el medievalista pueda lograr fácilmente, ni es una invitación a artículos sobre Margery Kempe o la Esposa de Bath como ejemplos de la perspicacia empresarial femenina a finales del siglo XIV. Este artículo intenta ubicar el estudio de las mujeres en la economía inglesa medieval tardía dentro de un contexto histórico más amplio, llamando la atención sobre la importante erudición pionera de un número de mujeres académicas asociadas con la London School of Economics en las primeras décadas del siglo pasado. Sugiere que hay mucho que aprender de su ejemplo y está de acuerdo con la conclusión de Sharpe sobre la máxima esterilidad de algunos de los debates de los últimos veinte años. Se sugiere que el camino a seguir es pasar de analizar lo que es mensurable, y tan supuestamente objetivo, a intentar una comprensión más matizada del contexto cultural en el que operan las mujeres y la economía. De paso se harán algunas observaciones sobre las tendencias recientes en el sistema de educación superior del Reino Unido y cómo estas han impactado en la beca.


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