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Colecciones de cartas en la Edad Media

Colecciones de cartas en la Edad Media

Colecciones de cartas en la Edad Media

Por Giles Constable

Trabajo entregado enTolerancia religiosa - Violencia religiosa - Recuerdos medievales: un coloquio en memoria de James Powell, celebrada en la Universidad de Siracusa, el 28 de septiembre de 2012

Giles Constable explica que "las cartas se encuentran entre las fuentes más importantes de la historia medieval, pero también entre las más problemáticas". Su artículo ofrece una descripción general de las colecciones de cartas medievales, que incluye obras de Bernardo de Claraval, Hildegarda de Bingen y varios papas. Constable estima que el 99% de todas las letras medievales sobrevivientes se han conservado en colecciones, y que vienen en una amplia gama de formas: algunas eran notas literarias, otras didácticas, algunas estaban escritas con los nombres de otras personas, algunas eran cartas ficticias o falsificaciones descaradas (es decir, los escritores de cartas de la Edad Media incluían el cielo, Jesucristo y el diablo); todos eran hasta cierto punto públicos.

Constable señala que los historiadores deben preguntarse cómo y por qué se conservaron y recopilaron estas cartas. Un aspecto importante es quién es el autor de la colección: en algunos casos fue el escritor original quien hizo la colección, o podría ser un asistente o secretario. La recopilación de estas cartas podría ser una tarea difícil: si el escritor no hizo una segunda copia para sí mismo, luego tendría que pedirle al destinatario que devuelva la carta (hay varios ejemplos de esto).

Otra pregunta que debería hacerse sería ¿cómo se organizaron estas colecciones de cartas? En algunos casos se ordenaron cronológicamente, pero con Hildegard de Bingen las letras fueron ordenadas por la importancia política y social de la otra parte. Otros pueden organizarse por tema. Otro tema importante es si estas obras fueron o no las cartas originales y qué tan completas fueron estas colecciones. Constable señala que algunas cartas fueron revisadas y mejoradas. La mayoría de las revisiones fueron bastante pequeñas, pero otras podrían ser más grandes, como la carta de Bernardo de Clairvaux a Hildegard, que se amplió significativamente después de su muerte.

También señala que la variedad era un aspecto importante de muchas de estas colecciones; en una introducción a una colección se afirma que se hizo en parte para que "los aburridos pudieran refrescarse". Otro manuscrito que se hizo en Inglaterra alrededor del año 1300 tiene más de 1700 letras, que difieren ampliamente en el tema: muchas cartas eran sobre asuntos mundanos y que también incluían instrucciones sobre cómo escribir cartas. Constable cree que es difícil juzgar por qué se incluyeron algunas cartas y otras no, y que nunca podemos estar seguros de que una colección estuviera completa.

Constable ofrece tres consejos para los historiadores cuando trabajan en colecciones de cartas:

1. Analice la distinción entre los tipos de cobros: estas cartas eran tanto comerciales como personales

2. Evite categorizar una carta en función de la colección en la que se encontró, ya que nunca estaremos seguros de quién la escribió o si es auténtica.

3. Cada colección debe verse como un todo y sus partes constitutivas.

Por último, Constable señala que si bien algunas cartas son mundanas, mundanas (una carta que se conserva trata de la reparación del techo de una granja); que era muy importante escribir una carta en la Edad Media, por lo que todos tenían un propósito.


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