Podcasts

Nostalgia por Bizancio: cómo y por qué seguimos navegando

Nostalgia por Bizancio: cómo y por qué seguimos navegando

Nostalgia por Bizancio: cómo y por qué seguimos navegando

Por Silvia Ronchey

Actas del 22o Congreso Internacional de Estudios Bizantinos (Sofía, 22 a 27 de agosto de 2011)

“¡Oh ciudad, ciudad, ojo de todas las ciudades, orgullo universal, maravilla de otro mundo! […] ¡Oh ciudad, que ha bebido de la mano del Señor la copa de su furor! [...] ¡Qué poderes malévolos te han codiciado! ? […] Oh ciudad prolífica, una vez vestida de seda real y púrpura, y ahora sucia y escuálida y heredera de muchos males […]! ¡Oh Ciudad, antiguamente entronizada, en lo alto, caminando a lo largo y ancho, magnífica en belleza y más atractiva en estatura! Ahora sus lujosas prendas y sus elegantes velos reales están rasgados y rasgados. Tu ojo parpadeante se ha oscurecido ".

Queridos colegas, habrán reconocido el famoso lamento de Nicetas Choniates por Constantinopla, cuando en 1204 cayó en manos de "naciones insensatas, o mejor dicho, de aquellos pueblos que no son verdaderamente naciones, sino tribus oscuras y dispersas": los cruzados.

Poco antes de 1204, el hermano mayor de Nicetas, Michael Choniates, el clasicista erudito y antiguo alumno de Eustacio de Tesalónica, como recordarán, había lanzado un lamento similar, no menos conmovedor, pero más sombrío y más tenue, porque no fue dictado por circunstancias tan apocalípticas - sobre el destino de otra ciudad imperial: no su capital, sino la capital de la cultura griega, el símbolo mismo del helenismo de Bizancio: Atenas.

El amor por Atenas una vez tan grande
inscrito estos versos, juego de sombras,
consuelo del fuego de mi pesar.
[…]
Perdóname, por si no encontré
La famosa ciudad de los atenienses
Levanté en cambio una estela de letras.


Ver el vídeo: Poema numero 15 Neruda (Noviembre 2021).