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Caminar en la Venecia del siglo XVI: movilizar la ciudad moderna temprana

Caminar en la Venecia del siglo XVI: movilizar la ciudad moderna temprana

Caminar en la Venecia del siglo XVI: movilizar la ciudad moderna temprana

Por Filippo de Vivo

I Tatti Estudios en el Renacimiento italiano, Volumen 19, 2016

Introducción: Al igual que la respiración, caminar es un acto inconsciente que realizamos sin consideración, al menos mientras tengamos libertad para movernos. Sentimos nuestros músculos solo cuando caminamos un largo camino; de lo contrario, solo avanzamos un pie después
el otro, reflexivamente. Caminar también es universal: los seres humanos han caminado y aprendido a caminar de la misma manera desde que se pusieron erectos.

Y, sin embargo, críticos culturales, antropólogos y geógrafos han demostrado cómo el juego de pies tiene significados y funciones que cambian a través del espacio y el tiempo. En la metrópoli moderna, caminar se ha asociado durante mucho tiempo con una intensa estimulación sensual e intelectual. En los albores del siglo XX, Georg Simmel reflexionó sobre los efectos psicológicos de cruzar carreteras transitadas o encontrarse con nuevos entornos en cada esquina. Más tarde, Walter Benjamin y Michel de Certeau describieron caminar como una experiencia de aprendizaje distintiva. Estos pensadores han influido mucho en la historia cultural de las primeras ciudades modernas, sin embargo, caminar ha atraído relativamente poca atención historiográfica, a pesar de que era, con mucho, la forma más extendida de movilidad urbana.

Fascinantes estudios recientes han demostrado cómo las calles y plazas actuaban como conductos para las transacciones sociales, arenas para la exhibición del honor personal o cívico y escenarios para elaboradas prácticas de sociabilidad. Sin embargo, las personas experimentaron esta vitalidad cultural no estando quietas, sino sobre todo mientras se movían: escuchaban, escuchaban, sentían, miraban y eran observadas, hablaban, cantaban y, a veces, incluso leían, mientras sus pies las llevaban. Recientemente, los historiadores del arte y los historiadores de la cartografía también han enfatizado que caminar se consideraba un medio de representar la ciudad moderna temprana, desde la Nueva España hasta el Imperio Otomano.


Como también sugieren otros ensayos de este volumen, para los historiadores en general puede que haya llegado el momento de aventurarse otro paso más allá del giro espacial, para devolver el ritmo al espacio: la prisa de los negocios en algunas áreas, el ritmo más lento del ocio en otras. Al estudiar el movimiento físico, podemos capturar el dinamismo de las primeras ciudades modernas y, basándonos en todos los ricos significados del verbo italiano movimentare, mover, movilizar, vigorizar y animar la historia de la sociedad y la cultura urbanas modernas tempranas.


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